Ahora, ya sé porque es -a las mujeres nadie nos dice que ellos tambien suelen serlo-:
Y siendo él un hombre,
un experto dramaturgo
de escenas naturales,
pudo ser como una rosa
silvestre y exótica
que mientras yo le veia
girar con ternura y delicadeza,
enclavó una a una sus espinas
-de aliento a primavera-,
dentro de mis manos
dentro de mi mente,
hasta que entre el embrujo
de su antiguo arte,
sangré sin darme cuenta...
y ahora, su aroma no es mas
que un viejo otoño permanente.
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